Teatro gualeguaychú, un signo de su tiempo
El 25 de mayo de 1908 fue inaugurado en Buenos Aires el nuevo –actual- Teatro Colón. La apertura de uno de los mejores coliseos del mundo, llenó de orgullo a la capital y reavivó el gusto por las artes líricas en muchas ciudades del país. Entre ellas Gualeguaychú, donde el ánimo pujante del centenario plasmó una iniciativa que culminó en 1914 con la inauguración de nuestro Teatro.
Resulta interesante observar algunas diferencias entre ambas realizaciones. La primera es que el Teatro Colón fue una obra propiciada desde el gobierno. En cambio, el nuestro fue costeado por decenas de vecinos que suscribieron y aportaron los recursos necesarios para su construcción. Y no fue así porque los poderes públicos de entonces no tuvieran la capacidad de asumir realizaciones de semejante envergadura: al contrario.
Basta con recordar que en la misma década en nuestra ciudad, el Gobierno Nacional inauguraba el magnífico edificio de la Escuela Normal -previamente levantado por el Gobierno de la Provincia- mientras que la Municipalidad construía su actual palacio; se erigía la sede de Tribunales y otras obras que enaltecían la creciente planta urbana.
Otra diferencia es que mientras la construcción del Colón demoró casi veinte años (su piedra fundacional se colocó en 1890) la totalidad del nuestro se hizo en apenas dos años: desde mediados de 1912 hasta su inauguración, el 14 de Junio de 1914. Esa noche nuestro edificio lució terminado al menos en su interior, en cambio el Colón se inauguró inconcluso, ya que algunos sectores (como el Salón dorado y otras dependencias) se habilitaron mucho tiempo después.
Para Gualeguaychú, el teatro fue un jalón en una serie de esfuerzos y realizaciones, algunas enteramente privadas y otras de consumo con los poderes públicos, que le ha hecho merecer como comunidad, el calificativo de “madre de sus propias obras”. Un año antes, en 1913, se había concretado la inauguración del Hospital Centenario por iniciativa de la prodigiosa Sociedad de Beneficencia.
En la década siguiente, la serie siguió con el Frigorífico, fundado por los ganaderos de la zona con apoyo del Gobierno de la Provincia y créditos del Banco de la Nación. La idea había surgido en una reunión regional celebrada en 1923, precisamente en el Teatro Gualeguaychú. Si releemos los nombres de los vecinos que impulsaron y llevaron adelante esos emprendimientos (cuya nómina se inserta por separado), veremos que muchos de los fundadores del Frigorífico, también lo habían sido del Teatro Gualeguaychú: Gustavo De Deken, Sixto Vela, Domingo Carabelli, Beltrán Morrogh Bernard.
Algunas de las señoras que levantaron el hospital eran esposas o hermanas de familias tradicionales que se comprometían con iniciativas comunitarias de significado social.
El acuerdo con los vecinos
La construcción del Teatro Gualeguaychú se debió a la iniciativa por los festejos del centenario y a la creatividad, ingenio y acción de un grupo de vecinos que se unían para realizar importantes obras comunitarias, también se debió a que los teatros existentes en otras localidades se encontraban en malas condiciones, lo que llevo a la creación de uno propio.
A falta de presupuesto, la municipalidad no podía hacerse cargo de la construcción de un teatro, y así fue que el 31 de Julio de 1908, se trató en el concejo deliberante un proyecto para formar una sociedad particular o negociar con alguna institución bancaria o constructora la construcción de un teatro.
Al principio el teatro iba a ocupar toda una manzana, pero el 16 de Marzo de 1914 se saca un aviso para vender una franja debido a problemas económicos.
El 23 de Octubre de 1910 se creó la sociedad anónima Teatro Gualeguaychú, conformada por Gustavo De Deken, José B. Casaretto, Bartolomé A. Piaggio, Asisclo Méndez, Ciriaco Bustamante, Domingo Ideartegaray, Julián Irazusta, Raúl A. Cabral, Nicolás Mendaro, Enrique P. Sobral, Juan J. Buschiazzo y otros, la misma tuvo varios problemas económicos, debido a que hubo una demora en la construcción y los precios aumentaron.
La Sociedad Teatro Gualeguaychu consolidó un capital de doscientos mil pesos, constituido en doscientas acciones de mil pesos cada una que fueron adquiridas por setenta vecinos. La obra estaba adjudicada a Domingo F. Rocco.
La construcción de la sala fue presupuestada en $145.000 y finalmente costó $181.260. Una verdadera fortuna invertida en un espacio para las artes líricas, que despierta admiración por el tipo de materiales y técnicas empleadas, que han sido redescubiertos en la restauración. El telón, traído de Italia, es en sí mismo una invaluable obra de arte cuya vida centenaria se va a prolongar en el futuro. De típico estilo a la italiana no tiene nada que envidiarle al del propio Colón.
Construcción de la sala
La inauguración se realizó con la presentación de la opera Aida. Nada menos que la misma opera, compañía y puesta en escena con la que apenas seis años atrás, Buenos Aires había inaugurado una de las salas líricas más importantes del mundo.
Finalmente, el 11 de Junio de 1914 se inauguró el Teatro Gualeguaychú, fue un acto cultural y social muy importante, para este acto se eligió la ópera ‘’Aída’’ de Giuseppe Verdi.
Una vez inaugurado, el teatro contaba con una confitería ubicada en planta alta y con una orquesta estable que animaba los entreactos, también fue usado para reuniones de fines sociales, culturales y comunitarios, de importancia nacional e internacional. Está creado con materiales resistentes, que a pesar de los años se han mantenido. La sala del mismo, que es sumamente espaciosa, superaba la capacidad de habitantes que concurrían, esto era para que quedara a futuro como un legado importante. Pasaron varias figuras importantes, las cuales aseguran que tiene una acústica increíble.



